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“Escape” de mi soberbia

27 octubre, 2016

Hace algunos años publiqué un periódico de dieciséis páginas con temas de cultura; Algunas colaboraciones de escritores locales, algo de fotografía, reseñas de libros y una breve editorial realizada por un servidor donde invitaba a colaborar a quien tuviera algo que decir y publicarlo.

fordEl ser el editor de una publicación que tenía un tiraje de 500 ejemplares me hacía sentir importante y ser “alguien” en el mundillo cultural de nuestra ciudad. A todo el que veía le presumía mi periódico que era único en su género, el primero, el mejor, sin censura, y toda esa sarta de sonseras que llegas a creerte cuando te acostumbras a que todos te feliciten por tu trabajo.

Por ese motivo siempre traía una bolsa con varios ejemplares en mi carro para no perder la oportunidad de promocionarlo, o mejor dicho promocionarme en cualquier lugar que fuera.

Un domingo por la mañana estaba en una de las filas de un autolavado y en la línea de al lado estaba un señor cincuentón de aspecto distinguido esperando también en una Ford Escape del año. Avancé y cuando estaba en la sección del secado el personaje se me acercó y me dice con amabilidad:

—Amigo, ya vi que trae periódicos.

—Ah, claro—le contesté.—Es un periódico cultural que edito, con colaboradores, con apoyo del instituto de cultura, con bla, bla bla…

—Ah, muy bien. ¿Puedo tener uno?

—¡Por supuesto!…

Le di un ejemplar pensando en cómo la cultura se puede difundir en cualquier lugar, este señor se veía educado. Probablemente tendría amigos de la misma posición. Entonces iba a leer mi periódico, le iba a gustar. Lo iba a llevar en su Ford Escape y lo iba a compartir con su familia, o algún amigo se lo iba a pedir y le iba a preguntar de dónde lo había tomado. Entonces les iba a contestar que un cortés escritor, que al parecer era el editor personalmente se lo había regalado en un autolavado. Luego me reprendí a mí mismo: —¡Qué buey soy! Le debí de haber dado al menos tres ejemplares!

En esas estaba cuando el susodicho caballero estacionó su flamante Ford al lado mío, sacó el periódico, lo abrió en las páginas centrales (donde venía el boletín con la reseña del cierre de la FIL y la sección de los diez libros más vendidos) lo miró por un par de segundos. Lo deshojó, luego partió por la mitad la página, cuidadosamente hizo un molote arrugándola y se puso a secar los vidrios de la Escape. ¡Ah! Pero eso sí: mientras lo hacía silbaba el  de la novena sinfonía de Ludwig.

Lo mío es grave.

10 febrero, 2016
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Gordo, ¿a quioras me dejas poner mi caset de Juanga?

Anoche estaba haciendo un recuento de mis semidioses. Todo empezó por que se me atravesaron en “Spotify” Bell Bottom Blues de Derek and the Dominos y Celluloid Heroes de The Kinks. Luego vinieron Cream, Supertramp con su Hide in yor Shell, Moody Blues, The Who y Love like a Man de Ten Years After.

La guitarra hueca de Lola (The Kinks) y el sonido del Vox Continental me recordaron que no se necesita la gran tecnología ni los grandes aparatos para expresar eso que llamamos “feeling”, que es ese momento en que aunque toquen feo, logran que se les enchine el cuero a más de dos. Me explico con el siguiente ejemplo:

Estuve en la audición final de un grupo de piano. El alumno “estrella” subió al escenario e interpretó una obra sencilla pero adornada. El joven tocaba con tal destreza y sus tiempos y técnica eran tan perfectos que parecía un archivo midi. Aplausos, buenos comentarios y demás. Después el maestro subió al cierre e interpreto una obra de Revueltas. Lo hizo fatal. Fuera de tiempos, chocando notas, equivocándose pero de una manera escandalosamente perfecta. Se me alborotaron las mariposas en la panza de la emoción.

¿A qué se debe que sintamos más lo humano que lo perfecto? Incluso en la naturaleza no existe la simetría.

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Keith y el Moog de módulos

Ya a la hora de dormir, le estaba enseñando a mi chica el famoso solo de Moog de Keith Emerson en Lucky Man, y mientras emocionado le decía el por qué son semidioses, ella me interrumpió diciendo que su favorito era David Gilmour y que ya tenía sueño. Ok. Otro semidiós. Vamos bien.

Se habrán dado cuenta que Clapton figura en mi panteón en categoría de dios, por encima de la mayoría. Lo confieso.

Esta mañana mi amigo Marco Alvarado inicia la conversación hablando de Moogs, Mellotrones y Hammonds entre otros temas que casualmente traía en mente por la noche anterior. Fue como un evento conspirado por el universo y pasé el día en el tren de los clásicos.

No, no hay Beatles. Lo siento.

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Blind Faith, la portada de 1969

Para seguir con la ensalada Steve Winwood y Clapton llegaron a revolver las aguas con su Blind Faith. Esta banda fue la primera en la que sus miembros ya eran semidioses de tiempo atrás. Aparte su portada –censurada en México, por supuesto,– dio bastante de qué hablar… ustedes juzguen.

No me siento melómano ni nada por el estilo, es sólo que me gustaría que estas bandas fueran más difundidas como cultura general.

No, los Beatles no.

Este compendio es muy personal, no puedes hacer una lista general. Incluso la lista de top 100 y top 500 de VH1 y Rolling Stone Magazine respectivamente, han sido sujetas a interminables debates de a quién debieron incluir y a quien no.

¿Por qué no Beatles?

Los fabulosos son grandes hasta la fecha, tienen un lugar ganado en la historia universal, el problema es que son tan, pero tan conocidos que muchos jóvenes piensan que es lo único que hay. En serio. Hay vida después del cuarteto.

¿Por que dedicar horas de chisme a Yoko Ono si Nico y Marianne Faithfull también tienen bastante de donde cortar? Además son bonitas, cosa que la artista conceptual jamás tendrá.

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White, Page & Edge

A quien empieza a entrar al mundo de las tocadas de rock, mi recomendación personal es que vean –y escuchen– el documental sobre la guitarra llamado It Might Get Loud con el semidiós Edge (U2), un acidísimo Jack White (White Stripes) y… –aquí es donde todos nos hincamos y decimos amén– Jimmy Page (Led Zeppelin). En este documental nos damos cuenta de la historia personal en el área musical de cada uno de estos maestros y es inevitable compararlos con nosotros mismos. Altamente edificante.

MI0000878291Me acordé cuando era quinceañero que en un viaje de vacaciones a Durango (México) –donde ahora resido– encontré olvidado un cartucho de 8 track de The Guess Who, era el album Wheatfield Soul de 1968. Aunque esta banda canadiense (Winnipeg) no figura en mi panteón de semidioses –en Inglaterra los vieron chiquitos y orejones– puedo decir que este álbum cambió drásticamente mi manera de ver el rock en la edad en que te debes dar cuenta que no todo es Beatles y Stones. Particularmente fue la canción Friends of Mine la que logró el efecto.

I gotta get a two-ton truck, I gotta do it to a duck on a two-ton truck and fade away like Ron Rene, All right,

(que alguien me diga en qué pensaban al escribir esto)

Deseo con toda el alma que cada uno de ustedes encuentren su Wheatfield Soul. No estaría mal algo de Neil Young así como que no quiere la cosa.

Es miércoles de ceniza y empieza la cuaresma. Mis cuarenta pecados los comparto en seguida para calendarizar mi espiritualidad rockera. El orden en esta lista no importa, pero si dejaré a Led Zeppelin para el viernes santo, porque Clapton es la misa de todos los domingos del año. Léanla rapidote o si quieren no la lean.

1. Neil Young
2. Lou Reed y Velvet Underground
3. Steve Winwood (todas sus facetas)
4. The Who
5. Ten Years After
6. Iron Buterfly
7. The Doors
8. The Kinks
9. Eric Burdon (azuleando)
10. Cream y Derek and The Dominos (juntos)

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The Who

11. Canned Heat
12. Steppenwolf
13. Rolling Stones
14. The Moody Blues
15. Emerson, Lake and Palmer
16. Dire Straits
17. U2
18. ¿Ya dije Jefferson Airplane?
19. Creedence Clearwater Revival (aunque no mucho)
20. Fleetwood Mac (entre más viejo mejor)
21. Jeff Beck
22. Grand Funk Railroad
23. The Beach Boys (en serio!)
24. Bob Dylan
25. Joe Cocker
26. Bruce Springsteen con la “E” St. Band
27. Crosby, Stills, Nash & Young (ok, recordemos que es para documentarnos)
28. Grateful Dead
29. The Flying Burrito Brothers (¿Quién dice que no se puede?)
30. Buffalo Springfield
31. John Mayall (compromiso por educación)
32. Roy Buchanan (ya que andamos por este rumbo)
33. Supertramp
34. Deep Purple
35. Thin Lizzy
36. Lynyrd Skynyrd (Cuando lo pronuncies bien, escucha Free Bird)
37. David Bowie (concentrémonos en el DB de 1967 y Space Oddity de 1969)
38. Roxy Music
39. Pink Floyd + Syd Barret (Para Jueves Santo)
40. Led Zeppelin

¡Todo, todo el mundo debería leer este post!

27 marzo, 2015

Todo el mundo debería verlo, me dejó sin habla.
Toda la audiencia quedó sin palabras.
Probablemente te den ganas de apagar tu computador.
Su respuesta te dejará helado.
Me quitó el aliento.
Querrás estar en primera fila.
Cambiará al mundo, sólo mira:.
Te dejará con lágrimas en los ojos.

Pues ni lloré, aún puedo hablar, tengo calor y si lo han visto tantos millones, ¿Cómo es que el mundo no ha empezado a cambiar?

A estas alturas ya debemos saber que entre más adornen de adjetivos positivos cualquier producto, peor será este. Estos mensajes de arriba son todos REALES y copiados de diferentes sitios de internet que desesperadamente buscan llamar la atención del público.

Estoy seguro que en algún lugar de las redes sociales habrás leído estas invitaciones que al final todo lo que hacen es robarte el tiempo para darte cuenta que no es lo que te ofrecen. Si el video o imagen anunciado es verdaderamente dramático o impresionante, ya no somos vulnerables. La repetición y la exageración nos convierte en insensibles. Finalmente, ¿Para qué le sirve un “like” al niño enfermo?

No sé qué resulta más dañino, si la delincuencia cibernética o el manejo inteligente dela información en línea. Aquí los buenos son igual o peor de dañinos que los malos.

Poquito a poco estos mensajes nos van diciendo la manera en la que debemos pensar como si de un chafa pastor sectario se tratara, pero decimos que no es cierto porque nosotros “supuestamente” escogemos la información que queremos o necesitamos.

¿Y el inconsciente?

Una atractiva imagen que ya no resulta tan atractiva cuando te digo que son los pies de un hombre. Bueno, en realidad es una modelo femenina, sólo estoy jugando a manipular tu mente.

Una atractiva imagen que ya no resulta tan atractiva cuando te digo que son los pies de un hombre. Bueno, en realidad es una modelo femenina, sólo estoy jugando a manipular tu mente.

El cerebro humano trabaja con imágenes y eso lo saben los publicistas (al menos los buenos). Por ejemplo, si yo te digo que pienses en un árbol verde, inmediatamente tu cerebro genera la imagen de un hermoso árbol verde. No te vas a imaginar las letras a-r-b-o-l, una detrás de otra formando la palabra árbol. Si te pido que NO te imagines una manzana roja en el árbol… ya te la imaginaste, ¡Te dije que no lo hicieras!… Bueno, es así como nuestro cerebro funciona.

Si te digo que cierto funcionario no es un delincuente, ya imaginaste a dicha persona asociada al término delincuencia (esta figura lingüística la aplicó Nixon contra Kennedy en su campaña sin éxito). Probablemente te parezca absurdo, pero a tu subconsciente le parece tan real esa imagen como la foto de tu familia que tienes en tu sala. Eso es un impacto.

Otro ejemplo es la publicidad gratuita que le hicieron al Komander cuando suspendieron sus actuaciones en Querétaro y en otros estados se discutía si lo hacían o no. Antes de eso yo no conocía la cara de esta persona, ahora ya lo conozco. Escucho a mi mamá completamente ajena a este mundo preguntar: ¿Pues quién es este señor Komander que no quieren? De ser algo completamente fuera de su mundo, de pronto ya existe.

¡Aguas con los que piden “consejos urgentes” en las redes! Siempre es una trampa para que después de dar tu consejo, te sientas obligado a escuchar lo que tienen que decir que normalmente era la “forma correcta” de hacer las cosas… entonces ¿para qué jijos piden consejos?

Igual cuidado con los engaños que te ofrecen sin dar opciones, como el mesero que se te acerca y te dice si de postre vas a querer pastel o nieve. ¿Me preguntó si quería postre siquiera?

Dale Like y firma aquí si estás en contra del maltrato animal” ¿Quién va a estar a favor? Y si alguien en realidad lo está, mejor que lo calle. Las amenazas de linchamiento normalmente tienen que ver con algún tipo de daños a sus partes privadas y lo harán escapar del país e iniciar una nueva vida en Zvishavane, Zimbawe.

(este artículo originalmente se publicó en la Revista Imágenes de Plata en julio de 2014, lo reproduzco por la re-actualidad del tema)

A mi peor que a ti

26 marzo, 2015
"¡Con una chingada señora Lucita! ¡Ya le dije que a mi me va pior que a uste!"

“¡Con una chingada señora Lucita! ¡Ya le dije que a mi me va pior que a usté!”

En el concurso diario entre amigos y familiares de ver quién tiene más problemas, me llama la atención ver que normalmente las broncas expuestas son más inventadas que reales. Y digo concurso porque es una competencia interminable entre grupos de personas y si no te has dado cuenta, fíjate un poquito y lo vas a notar.

Invéntate cualquier problema que se vea así más o menos grueso y ve a contárselo a tu grupo de amigos, amigas, primos, hermanos, compañeros de cantina, de escuela o donde quieras y vas a ver que siempre va a saltar alguien con un problema mayor que el tuyo. Luego para no quedarte atrás le vas a echar un poquito de feeling para que tu bronca se vea aún más fuerte que la del otro, pero luego aparece un tercero con un megaproblemón para apabullarlos a todos y llevarse el último de la tarde…

Si. Ando en modo roñis.

Carta a Caro

26 marzo, 2015

Amiga mía, esta carta te la escribo no como mensajito ni whatsapp ni inbox o cualquier frío contacto moderno que es con lo que contamos ahora. Esta te la escribo como si fuera un papel, como en los ochenta, como una carta de a deveras. Si te pregunto cómo estás o cómo te sientes ya sé la respuesta y no quiero leerte decir “bien”. Hoy lo que quiero es decirte lo que comparto. No te daré un consejo ni buscaré tu experiencia, digamos que quiero un empate, un lugar neutro donde no hablemos de lo malo ni lo bueno, solo de lo compartido.

La mejor forma de detener un golpe es no estar ahí

La mejor forma de detener un golpe es no estar ahí

Comparto contigo esa nueva visión de la vida que sólo da el cambio repentino y el tomar conciencia de cuánta importancia le dimos a lo que no lo merecía. Hoy nuestros ojos atraviesan los maquillajes y se llenan de la imagen del alma, no de la frivolidad de las máscaras sociales. Aprendimos a acercarnos y aprendimos a rechazar.  Vimos que en estos años no hay principio ni final, sólo coincidir.

Comparto contigo el dolor del deterioro en nuestro recipiente y la tristeza de ver cómo en este tiempo que nos tocó vivir hay quienes de eso hacen una forma de vida.

Comparto contigo la sorpresa de ver que los corazones son helados, que sólo muestran empatía cuando alguien los ve y les “aprueba” su bondad de “cazalikes” (dirán que en esta categoría entro yo mero, pero me vale madre) Es gente que juraba estar cerca, pero a la hora de enfrentar la realidad como por arte de la más chafa magia enfrió su alma como aquella hija de su chingada madre que para expresar condolencias ponía en el Facebook del doliente “L.S.M.” (ni para escribir las palabras completas tuvo cerebro) Lol! XD

Comparto contigo la decepción y la impotencia, el momento en que sólo nos quedó apretar las mandíbulas y agachar la mirada. El callo que agarras y hace que las terribles noticias se resbalen en tu alma sin poder ser ignoradas. Simplemente aceptadas.

Comparto contigo la dignidad de estar de pie, del diario vivir derecha, de una vida normal (aunque la normalidad sea relativa, ya sé que me entiendes) de no detenerse a dejar que el sufrimiento muerda los huesos. La dignidad de aprender a callar y aprender a dejar de escuchar.

Comparto contigo la infinita esperanza y la certeza de que todo va a ir bien, dicen que se llama Fé, pero a mí me late más decirle DETERMINACIÓN para no confundirla con la espiritualidad forzada que se vive de repente como un refugio para el espíritu que dura menos que “la rosa de Guadalupe”. La determinación es ese compromiso contigo mismo, y para eso se necesitan… ya sabes.

Comparto contigo la falta de empatía y el poco tacto que tienen algunos para tratar a quien creen “diferente” o en una situación de desventaja. Lo he dicho antes y lo repetiré hasta el cansancio: Lo peor que puedes hacerle a un enfermo es tratarlo como enfermo”.

Comparto contigo el hartazgo de lo vano, de lo ordinario, de escuchar las mismas palabras una y otra vez, ojalá entendieran que no eres una “guerrera”, que eres una MUJER que enfrenta lo que le tocó vivir de manera consciente y para eso no sirve la guerra. Para eso no puedes luchar. El peor enemigo es el invisible y sólo se derrota cediendo, no luchando. Cualquiera puede pelear, pero no cualquiera puede fluir. Eso sólo un alma de PAZ, se trabaja con conciencia, no con fuerza y en ningún momento ceder es dejarse vencer. La mejor forma de detener un golpe es no estar ahí.

Comparto contigo el gusto de lo simple, de disfrutar el pastel, el café, la compañía silenciosa, aprendimos a disfrutar desde una simple salida al cajero, un mal día en la oficina, un embotellamiento, un capuchino, una plática con el taquero, porque hubo momentos que hasta eso tan simple nos fue negado.

Comparto contigo el saber y reconocer que hay familia que no es pariente y parientes que no son familia, nos dimos cuenta que no estamos obligados a tener cerca a quien nos daña aunque ostente el título que ostente y a tener cerca a quien enriquece y edifica nuestros días.

Comparto, comparto comparto.

Comparto contigo la VIDA.

P.D.: Las cartas abiertas “abren” muchas cosas

No me corrijan si me equivoco

22 marzo, 2015

Cuando corregimos a alguien es porque creemos que lo que nosotros pensamos supera la idea del otro, y esto solamente es una inútil lucha de egos de ver quién queda mejor parado y quién es el sabio de la colina.

"¡Tenga y merecido se lo tiene por ateo! ¡¿Qué no sabe que los cristianos somos buenos, bondadosos, cariñosos y comprensivos?!"

“¡Tenga y merecido se lo tiene por ateo! ¡¿Qué no sabe que los cristianos somos buenos, bondadosos, cariñosos y comprensivos?!”

Por supuesto que esto es válido  cuando hablamos de temas académicos, técnicos, matemáticos o cualquier otra rama donde es vital la colaboración y el debate para llegar al conocimiento, pero en temas filosóficos, humanistas de gustos, preferencias y cuestiones meramente personales, es una afrenta.

Es común escuchar o leer en las redes sociales el cásico “pues ahí difiero” o el “estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo” y frasecitas por el estilo. ¿Por qué surge la necesidad de hacerle saber al otro que no pensamos igual? Insisto yo en que es por creer que nuestros gustos u opiniones son mejores y más acertadas que las del otro.

No sé qué tan necesario sea el debate. En cuestiones de arte, de política o de religión, creo que es una pérdida de tiempo porque de antemano debatimos con la intención de no cambiar nuestra forma de pensar. Es muy raro encontrar el punto donde decimos “es correcto lo que tú dices, yo estaba equivocado” y cuando sucede normalmente es en temas académicos como lo dije anteriormente.

Si lo que queremos es matar el tiempo con una buena charla, entonces en vez de decir “te equivocas” o “eso no es correcto” o “me ofendes” mejor digamos “tengo otra opinión al respecto, porque mi experiencia personal es abismalmente diferente a la tuya”.

De ahí puede iniciar una plática controlable donde los puntos de vista compartidos pueden ampliar la visión del tema y, en efecto, darnos cuenta que la andábamos regando aunque sea tantito, pero mediante la imposición y rudeza de decir “la riegas” nos estamos automáticamente cerrando a cualquier idea o concepto nuevo que nos haga pensar o nos enriquezca.

Ustedes la riegan gachote por estarme leyendo, pero no les voy a decir nada, allá ustedes. Al cabo ni me comentan nada.

Que mis 4,657 contactos se enteren

21 marzo, 2015

Cuando tenía menos de doce años de edad, tuve la suerte de presenciar una pelea a golpes de gente adulta. Cerca de donde viví mi infancia en la ciudad de Querétaro, había muchas casas en construcción y por las tardes se veían los grupos de albañiles cuando acababan de chambear y se retiraban a descansar. Había uno que me llamaba la atención porque era muy gordo y usaba un sombrero de paja y por lo que me daba cuenta, los demás lo apodaban “Panzaloca”.

"Si amá, llegó bien pedo otra vez, pero al cabo en el Face todos piensan que es re lindo mi viejito…"

“Si amá, llegó bien pedo otra vez, pero al cabo en el Face todos piensan que es re lindo mi viejito…”

Un día “Panzaloca” discutió con otros dos albañiles de menor tamaño y cuando las cosas pasaron a los golpes uno de ellos muy mañoso sometió fácilmente al buen “Panzaloca” a pesar de la diferencia de tamaño y fuerza haciéndolo rodar por el suelo y pateándolo mientras el robusto albañil intentaba levantarse hasta que se dio cuenta que lo mejor para él era quedarse ahí. Los demás se fueron dejando a “Panzaloca” solo y tirado. Cuando vio que tenía público empezó a reírse mientras se levantaba, se ponía su sombrero aplastado y se acomodaba la camisa rota.

En ese momento me di cuenta que al hombre lo que más le dolía era la vergüenza, entendí que se reía para minimizar el coraje y la impotencia que debió haber sentido y entendí que cualquiera podía sentir lo mismo y con el paso del tiempo yo mismo llegué a vivir un momento parecido.

Nadie estamos exentos de haber vivido una situación en la que sólo nos queda apretar las mandíbulas y aguantar, el problema es lo qué hacemos con ese sentir, cómo procesamos esa impotencia. ¿Cómo le damos salida a lo que nos tuerce la panza sin recurrir a descomponernos ni violentarnos?

En este vecindario que es el internet se habla, se discute, se debate y hasta se impone todo lo positivo que nos puede pasar pero lo negativo se esconde. Nunca compartimos los momentos de impotencia o corajes que vivimos seguido, únicamente los compartimos cuando les ponemos al final el relato o descripción (muchas veces exagerado) de cómo lo resolvimos y salimos triunfantes por medio de una ligera vendetta y nos exhibimos como los “tipos de cuidado” con los que no hay que meterse o los ascéticos que desde su nube azul (o rosa según los gustos) insisten en recalcar que esas cosas no importan y que ofendido sólo es el que se permite ser ofendido y que el universo conspira y bla, bla, bla..

No imagino a “Panzaloca” poniendo en su feis o tuiteando: “hoy me pusieron una putiza y hasta la camisa me rompieron, no pude hacer nada y para colmo unos pinches mocosos vieron que un chaparro me agarró de balón y yo no me pude defender. Dale like o comenta…

Hay momentos que duelen, momentos que encabronan, momentos de gloria, momentos que entristecen. No quiero decir que hablemos de todos a la vez, simplemente que vivamos el momento entregados a la sensación individual. El gozo o la aflicción son íntimos… y en serio, de verdad, se los juro por el osito bimbo: no es necesario que mis 4,657 contactos se enteren.

¿De veras, de veras de veras nunca han perdido una? Yo sí.

P.D.: Ya vi Birdman.

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